
Finalmente arribamos a las conclusiones de este estudio científico que nos ha aclarado a los canallas el porqué de las ridículas conductas de los pecho fríos.
Esta parte va a estar divida en dos. Consejos para los canallas de cómo actuar ante estos desdichados seres y para nuestros lectores desesperados y carentes de personalidad de los gélidos confines de don López.
Vamos a empezar por lo primero. Para los canallas.
Comprendamos claramente que sus actitudes son enfermizas. Producto de un complejo de inferioridad galopante. Como fue explicado en las partes II, III y IV. Es muy feo padecer de este complejo y nosotros como personas de bien no podemos aprovecharnos de ello. Demasiado dura es su realidad que no quieren enfrentar, para que nosotros se la refreguemos en cada oportunidad que tengamos. Ellos la conocen, no la aceptan porque les duele y por eso se enferman.
Dejemos a nuestro hijo bobo con su complejo, que es la mejor forma de ayudarlo, vayamos por objetivos más superadores. Sigamos las enseñanzas del Gran Lama en sus encíclicas ODIUM INUTILIS y DESTINUS MAGNUM. Dejémosles a ellos la refriega cotidiana con el vecino. Ante sus agresiones, mentiras y actitudes que fueron descriptas en este estudio debemos contestarles con dos palabras solamente “Hacete tratar”.
Si el desdichado ser en cuestión está afectivamente ligado de alguna u otra manera a nosotros. Podemos con paciencia explicarles porque si mienten sufren el complejo de Munchaüsen o si pierden la identidad padecen el de Aristóteles y así sucesivamente con todo lo que nos puedan decir.
Para ustedes leprosines lectores.
Hagan un examen profundo de sus seres. Repasen cada uno de sus síntomas. Estas notas no fueron hechas con odio. Fueron hechas con valores filantrópicos. Sálvense si es que pueden.
Según el libro de Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 335
“El paciente debe llegar a entender la naturaleza de su estilo de vida y sus raíces en sus ficciones de autocentramiento. Esta comprensión (o “insight”) no puede forzarse: Si le decimos simplemente a un paciente “Mire, éste es su problema”, sencillamente el mismo se volverá atrás buscando nuevas vías para mantener sus fantasías. Por tanto, debemos llevar al paciente a un cierto estado afectivo que a él le guste escuchar y que quiera comprender. Solamente a partir de aquí es que puede influenciarse a vivir lo que ha comprendido. Es el paciente, no el terapeuta, el que será finalmente responsable de curarse.”
Desde canalla.com hicimos todo lo humanamente posible. Decirte “Acomplejado!” sería ahondar más tu profunda crisis. Como nuestro fin es honorable te decimos “Hacete tratar!”.
Esta parte va a estar divida en dos. Consejos para los canallas de cómo actuar ante estos desdichados seres y para nuestros lectores desesperados y carentes de personalidad de los gélidos confines de don López.
Vamos a empezar por lo primero. Para los canallas.
Comprendamos claramente que sus actitudes son enfermizas. Producto de un complejo de inferioridad galopante. Como fue explicado en las partes II, III y IV. Es muy feo padecer de este complejo y nosotros como personas de bien no podemos aprovecharnos de ello. Demasiado dura es su realidad que no quieren enfrentar, para que nosotros se la refreguemos en cada oportunidad que tengamos. Ellos la conocen, no la aceptan porque les duele y por eso se enferman.
Dejemos a nuestro hijo bobo con su complejo, que es la mejor forma de ayudarlo, vayamos por objetivos más superadores. Sigamos las enseñanzas del Gran Lama en sus encíclicas ODIUM INUTILIS y DESTINUS MAGNUM. Dejémosles a ellos la refriega cotidiana con el vecino. Ante sus agresiones, mentiras y actitudes que fueron descriptas en este estudio debemos contestarles con dos palabras solamente “Hacete tratar”.
Si el desdichado ser en cuestión está afectivamente ligado de alguna u otra manera a nosotros. Podemos con paciencia explicarles porque si mienten sufren el complejo de Munchaüsen o si pierden la identidad padecen el de Aristóteles y así sucesivamente con todo lo que nos puedan decir.
Para ustedes leprosines lectores.
Hagan un examen profundo de sus seres. Repasen cada uno de sus síntomas. Estas notas no fueron hechas con odio. Fueron hechas con valores filantrópicos. Sálvense si es que pueden.
Según el libro de Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 335
“El paciente debe llegar a entender la naturaleza de su estilo de vida y sus raíces en sus ficciones de autocentramiento. Esta comprensión (o “insight”) no puede forzarse: Si le decimos simplemente a un paciente “Mire, éste es su problema”, sencillamente el mismo se volverá atrás buscando nuevas vías para mantener sus fantasías. Por tanto, debemos llevar al paciente a un cierto estado afectivo que a él le guste escuchar y que quiera comprender. Solamente a partir de aquí es que puede influenciarse a vivir lo que ha comprendido. Es el paciente, no el terapeuta, el que será finalmente responsable de curarse.”
Desde canalla.com hicimos todo lo humanamente posible. Decirte “Acomplejado!” sería ahondar más tu profunda crisis. Como nuestro fin es honorable te decimos “Hacete tratar!”.







