
Esta es la última parte del análisis de los síntomas que aquejan a los caballeritos del rosedal, autodenominados pechos fríos.
Complejo de Eróstato: Según la leyenda, Eróstrato incendió el templo de Diana, en Éfeso, para pasar a la posteridad, ya que no tenía ningún mérito para conseguir fama. Forma peculiar el complejo de inferioridad de gran incidencia criminógena. No importan los medios con tal de distinguirse, sobresalir, que se hable de uno. Declaración frecuente en los cuarteles de policía: "Lo hice porque quería salir en los medios".
Así es como los leprosines intentan sobresalir siendo transgresores de la ley arrojando butacas o piedras al campo de juego intentando suspender los partidos. Arrojando piedras para romper todos los comercios de la Avenida Avellaneda. Peleándose con la policía. Rompiendo móviles, autos y lo que encuentran a su paso. Su objetivo es llamar la atención. Hasta hicieron como que querían linchar a un referí. La indiferencia del mundo ante su (in)existencia los obsesiona y reaccionan de la peor manera.
Toda esta agresividad exagerada, fuera de límites racionales ¿a qué no saben síntomas de qué son? Acertaron amigos lectores. Una de las compensaciones del complejo de inferioridad también es la agresividad exagerada. En realidad es la compensación que demuestra un grado de enfermedad avanzada.
El último síntoma que vamos a analizar es un trastorno de personalidad muy frecuente, la paranoia. El individuo paranoide siempre piensa que es juzgado, amenazado o perjudicado por los demás. Estas personas se caracterizan por estar tensas, incapaces de relajarse, no aceptan críticas y tienen poco o ningún sentido del humor. La paranoia es llamada popularmente complejo persecutorio.
Demás está decir la cantidad de veces que hemos escuchado, nos cagan los referís, nos robaron el partido, la policía es de Central, La Capital es de Central, los medios son de Central, etc. Observen como no solo se sienten perjudicados y perseguidos sino como atribuyen su complejo persecutorio a Central. Detrás de todos sus males ven la mano negra de un canalla que los perjudica. Atribuyen sus fracasos a la mano negra.
Finalizando este capítulo los invito a reflexionar sobre todos estos síntomas estudiados en las partes II, III y IV. Veremos como muchos de los complejos están relacionados, se manifiestan en distintas combinaciones y de que manera no falta ninguno en la vida cotidiana del leproso. También es importante notar la continua frustración en la que se hallan sumergidos y que es el origen de sus actos.
No es broma, es científico, es una enfermedad, en la última parte de este informe veremos como tratarla. Porque todos nosotros tenemos algún pingüinito enfermo acomplejado cerca y es nuestro deber actuar en consecuencia ante tan triste realidad.
Link relacionados “Complejo de Inferioridad Pingüino (Parte I)”
Link relacionados “Complejo de Inferioridad Pingüino (Parte II)”
Link relacionados “Complejo de Inferioridad Pingüino (Parte III)”
Complejo de Eróstato: Según la leyenda, Eróstrato incendió el templo de Diana, en Éfeso, para pasar a la posteridad, ya que no tenía ningún mérito para conseguir fama. Forma peculiar el complejo de inferioridad de gran incidencia criminógena. No importan los medios con tal de distinguirse, sobresalir, que se hable de uno. Declaración frecuente en los cuarteles de policía: "Lo hice porque quería salir en los medios".
Así es como los leprosines intentan sobresalir siendo transgresores de la ley arrojando butacas o piedras al campo de juego intentando suspender los partidos. Arrojando piedras para romper todos los comercios de la Avenida Avellaneda. Peleándose con la policía. Rompiendo móviles, autos y lo que encuentran a su paso. Su objetivo es llamar la atención. Hasta hicieron como que querían linchar a un referí. La indiferencia del mundo ante su (in)existencia los obsesiona y reaccionan de la peor manera.
Toda esta agresividad exagerada, fuera de límites racionales ¿a qué no saben síntomas de qué son? Acertaron amigos lectores. Una de las compensaciones del complejo de inferioridad también es la agresividad exagerada. En realidad es la compensación que demuestra un grado de enfermedad avanzada.
El último síntoma que vamos a analizar es un trastorno de personalidad muy frecuente, la paranoia. El individuo paranoide siempre piensa que es juzgado, amenazado o perjudicado por los demás. Estas personas se caracterizan por estar tensas, incapaces de relajarse, no aceptan críticas y tienen poco o ningún sentido del humor. La paranoia es llamada popularmente complejo persecutorio.
Demás está decir la cantidad de veces que hemos escuchado, nos cagan los referís, nos robaron el partido, la policía es de Central, La Capital es de Central, los medios son de Central, etc. Observen como no solo se sienten perjudicados y perseguidos sino como atribuyen su complejo persecutorio a Central. Detrás de todos sus males ven la mano negra de un canalla que los perjudica. Atribuyen sus fracasos a la mano negra.
Finalizando este capítulo los invito a reflexionar sobre todos estos síntomas estudiados en las partes II, III y IV. Veremos como muchos de los complejos están relacionados, se manifiestan en distintas combinaciones y de que manera no falta ninguno en la vida cotidiana del leproso. También es importante notar la continua frustración en la que se hallan sumergidos y que es el origen de sus actos.
No es broma, es científico, es una enfermedad, en la última parte de este informe veremos como tratarla. Porque todos nosotros tenemos algún pingüinito enfermo acomplejado cerca y es nuestro deber actuar en consecuencia ante tan triste realidad.
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